Autocuidado como Eje Transversal en la formación profesional
La carrera de enfermería de la UDD busca formar enfermeras/os que destaquen
por su profesionalismo y trato humano.
En la búsqueda de herramientas para lograr esta gran competencia hemos
trabajado en el Autocuidado como espacio de autoconocimiento, base para el
logro del trabajo en equipo.
En este recorrido ha participado como piedra angular María Consuelo Sanhuesa
(psicóloga clínica y actriz) y Claudia Moya (enfermera y psicóloga clínica)
junto con el grupo docente de la carrera.
A continuación les invito a leer este recorrido desde la mirada de María
Consuelo Sanhuesa...
AutoCuidado es
AutoConocimiento
Por María Consuelo Sanhueza Silva
Psicóloga Clínica y Grupal
Actriz
“Liberar el
cuerpo para experimentar el poder del ser.
Expresar el
corazón para experimentar el poder del amor.
Vaciar la mente
para experimentar el poder del autoconocimiento.
Despertar el
alma para experimentar el poder de ver.
Encarnar el
espíritu para experimentar el poder de sanar.”
Gabrielle Roth
¿Cómo comenzar relatando en breves
palabras lo que significan los espacios de autocuidado en la formación de
profesionales? En mi caso, como docente y psicóloga, ha sido mi labor de años
entregar espacios de autocuidado en todo tipo de organizaciones y para todo
tipo de grupos humanos, por lo que de alguna manera se ha convertido en una
forma de “mirar” –al modo de un paradigma- la intervención en grupos y en
instituciones.
Sin duda, las definiciones sobran
al respecto, sobre qué es el autocuidado, qué habilidades requiere y de qué
manera se ejecuta; las repercusiones y visiones variarán según los lugares en
que se aplica y la profundidad con que se quiera entender lo que el autocuidado
es. En el caso de las intervenciones que he desarrollando con colegas y en
equipos multidisciplinarios, el tiempo y la experiencia me ha centrado en una
definición básica de la que se desprenden los objetivos, herramientas y
metodologías a utilizar para poner en acción en autocuidado: El
AutoConocimiento es AutoCuidado.
Esta premisa básica encierra
aspectos fundamentales del AutoCuidado, desde mi perspectiva, entre otros: no
hay manera de entender y sostener el autocuidado de cada ser humano si es que
no nos conocemos abierta y honestamente. ¿Cómo podríamos cuidarnos a nosotra/os
misma/os si no sabemos quienes somos?¿Cómo podemos elegir aquello que es más
saludable, integro, vital o pleno para nuestras vidas si no conocemos nuestros
hábitos –mentales, emocionales, físicos-, nuestros gustos, nuestros temores y
fortalezas?
Durante estos últimos años la
Escuela de Enfermería de la Universidad del Desarrollo ha abierto e implementado
por medio de su área de salud mental, espacios de autocuidado para las/os
estudiantes en los que he sido invitada a participar. Desde hace tres años ya
que colaboro, junto con Claudia Moya, Enfermera y Psicóloga, diseñando y aplicando talleres para todos los
cursos de la carrera, apoyada en esta visión en la que el AutoConocimiento es
la base desde la cual se genera un AutoCuidado que puede ser autogestionado y
autosostenido por las personas.
Una experiencia muy enriquecedora
ha sido el trabajo con las/os estudiantes que cursan sus Menciones en
especialidades –UCI Pediátrica, UCI Adulto, Comunitaria, Médico Quirúrgico y
Urgencia- con quienes se ha logrado desarrollar un programa de trabajo anual
através del cual no sólo les ofrecemos a las/os estudiantes sesiones en dónde
reciben autocuidado, sino dónde también profundizan en la importancia y
aplicaciones que la experiencia de autocuidado les aporta en sus espacios
profesionales.
Aquí, la experiencia y los
procesos están guiados por dos ejes de intervención. Por un lado, generar un
espacio que contenga y apoye a las/os estudiantes en su proceso de práctica
profesional; se promueve su autocuidado entregándoles sesiones vivenciales de
prácticas contemplativas, psicofísicas, técnicas de relajación y dinámicas
expresivas-reflexivas. Todas estas herramientas se conjugan bajo la premisa de
que el AutoConocimiento es lo que les permitirá volverse proactivos en su
propio AutoCuidado como seres humanos.
El segundo eje, esta orientado a
que la/os estudiantes miren su proceso de AutoCuidado más allá de lo vivido en
primera persona, de manera que comiencen a preguntarse de qué manera eso que
para ella/os ha sido un aporte en su autoconocimiento y autocuidado puede ser
compartido y aplicado en sus espacios laborales, en particular, y en sus
relaciones en general. Vemos que de esta manera, la/os estudiantes tienen la
posibilidad de abrirse a nuevas herramientas que apoyen su desarrollo como
personas y su salud mental e integral (cuerpo, emoción y relaciones); así como,
por medio de aplicaciones breves con este tipo de herramientas de
autoconocimiento entre ella/os o en sus espacios de practica, reflexionar y
vivenciar el impacto que tienen los espacios de AutoCuidado para los grupos
humanos y las organizaciones.
De esta manera, no sólo estamos
entregándoles a la/os estudiantes una experiencia de relajo, descanso y
autoconocimiento, sino que también la/os estamos preparando para integrar y
complementar su rol como enfermera/os con habilidades, reflexiones y visiones
que apuntan a una definición de la salud más integrativa y profunda.
Como docente a cargo de los
talleres, guiándolos y desarrollando los diseños y aplicaciones puedo decir que
me siento viviendo una experiencia pionera. Ya que si bien el autocuidado pareciera
ser un item fundamental en la vida de todos, ya que es lo que nos permite una
autorregulación de nosotra/os misma/os y de nuestra salud general, en la
práctica vemos que abrir espacios de autocuidado que promuevan esta capacidad
autogestada requiere mucho trabajo y compromiso de parte de toda/os las
personas que integran los grupos, la organización y su institucionalidad.
De alguna manera estamos llevando
adelante una iniciativa que busca despertar en toda/os nosotra/os la capacidad
de vernos, reconocernos, sanarnos y cuidar de nosotra/os, individual y
colectivamente. Esta mirada es una mirada que abarca todo nuestro ser y cada
relación que sostenemos en la vida, por esto su impacto es tan relevante a
nivel micro y macrosocial, en especial si consideramos la importancia que esto
tiene en profesionales de la salud. Es como enfrentarse al viejo dicho “En casa
del herrero, cuchillo de palo”, pues bien, allí estamos mirando que allí donde
se gesta y se ofrecen espacios de salud, efectivamente se este mirando y
viviendo una vida saludable, plena, integra y consciente.
Puede sonar grandilocuente, pero
en realidad lo que se hace es un “trabajo de hormiga”, paso a paso, cada año
avanzamos y podemos aplicar más y mejores espacios y vivencias. Esperemos que con
el tiempo estos espacios se multipliquen y que podamos desarrollar
investigaciones que nos permitan seguir aportando en esta línea tan hermosa que
es el Autoconocimiento y la potencia de salud y conciencia que esto tiene en
cada ser humano y en la sociedad.