jueves, 13 de junio de 2013

 
Autocuidado como Eje Transversal en la formación profesional

La carrera de enfermería de la UDD busca formar enfermeras/os que destaquen por su profesionalismo y trato humano.

En la búsqueda de herramientas para lograr esta gran competencia hemos trabajado en el Autocuidado como espacio de autoconocimiento, base para el logro del trabajo en equipo.

En este recorrido ha participado como piedra angular María Consuelo Sanhuesa (psicóloga clínica y actriz) y Claudia Moya (enfermera y psicóloga clínica) junto con el grupo docente de la carrera.

A continuación les invito a leer este recorrido desde la mirada de María Consuelo Sanhuesa...

 
AutoCuidado es AutoConocimiento

 
Por María Consuelo Sanhueza Silva

Psicóloga Clínica y Grupal

Actriz

 
“Liberar el cuerpo para experimentar el poder del ser.

Expresar el corazón para experimentar el poder del amor.

Vaciar la mente para experimentar el poder del autoconocimiento.

Despertar el alma para experimentar el poder de ver.

Encarnar el espíritu para experimentar el poder de sanar.

Gabrielle Roth

 
¿Cómo comenzar relatando en breves palabras lo que significan los espacios de autocuidado en la formación de profesionales? En mi caso, como docente y psicóloga, ha sido mi labor de años entregar espacios de autocuidado en todo tipo de organizaciones y para todo tipo de grupos humanos, por lo que de alguna manera se ha convertido en una forma de “mirar” –al modo de un paradigma- la intervención en grupos y en instituciones.

 Sin duda, las definiciones sobran al respecto, sobre qué es el autocuidado, qué habilidades requiere y de qué manera se ejecuta; las repercusiones y visiones variarán según los lugares en que se aplica y la profundidad con que se quiera entender lo que el autocuidado es. En el caso de las intervenciones que he desarrollando con colegas y en equipos multidisciplinarios, el tiempo y la experiencia me ha centrado en una definición básica de la que se desprenden los objetivos, herramientas y metodologías a utilizar para poner en acción en autocuidado: El AutoConocimiento es AutoCuidado.

 Esta premisa básica encierra aspectos fundamentales del AutoCuidado, desde mi perspectiva, entre otros: no hay manera de entender y sostener el autocuidado de cada ser humano si es que no nos conocemos abierta y honestamente. ¿Cómo podríamos cuidarnos a nosotra/os misma/os si no sabemos quienes somos?¿Cómo podemos elegir aquello que es más saludable, integro, vital o pleno para nuestras vidas si no conocemos nuestros hábitos –mentales, emocionales, físicos-, nuestros gustos, nuestros temores y fortalezas?

 Durante estos últimos años la Escuela de Enfermería de la Universidad del Desarrollo ha abierto e implementado por medio de su área de salud mental, espacios de autocuidado para las/os estudiantes en los que he sido invitada a participar. Desde hace tres años ya que colaboro, junto con Claudia Moya, Enfermera y Psicóloga,  diseñando y aplicando talleres para todos los cursos de la carrera, apoyada en esta visión en la que el AutoConocimiento es la base desde la cual se genera un AutoCuidado que puede ser autogestionado y autosostenido por las personas.

 Una experiencia muy enriquecedora ha sido el trabajo con las/os estudiantes que cursan sus Menciones en especialidades –UCI Pediátrica, UCI Adulto, Comunitaria, Médico Quirúrgico y Urgencia- con quienes se ha logrado desarrollar un programa de trabajo anual através del cual no sólo les ofrecemos a las/os estudiantes sesiones en dónde reciben autocuidado, sino dónde también profundizan en la importancia y aplicaciones que la experiencia de autocuidado les aporta en sus espacios profesionales.

 Aquí, la experiencia y los procesos están guiados por dos ejes de intervención. Por un lado, generar un espacio que contenga y apoye a las/os estudiantes en su proceso de práctica profesional; se promueve su autocuidado entregándoles sesiones vivenciales de prácticas contemplativas, psicofísicas, técnicas de relajación y dinámicas expresivas-reflexivas. Todas estas herramientas se conjugan bajo la premisa de que el AutoConocimiento es lo que les permitirá volverse proactivos en su propio AutoCuidado como seres humanos.

 El segundo eje, esta orientado a que la/os estudiantes miren su proceso de AutoCuidado más allá de lo vivido en primera persona, de manera que comiencen a preguntarse de qué manera eso que para ella/os ha sido un aporte en su autoconocimiento y autocuidado puede ser compartido y aplicado en sus espacios laborales, en particular, y en sus relaciones en general. Vemos que de esta manera, la/os estudiantes tienen la posibilidad de abrirse a nuevas herramientas que apoyen su desarrollo como personas y su salud mental e integral (cuerpo, emoción y relaciones); así como, por medio de aplicaciones breves con este tipo de herramientas de autoconocimiento entre ella/os o en sus espacios de practica, reflexionar y vivenciar el impacto que tienen los espacios de AutoCuidado para los grupos humanos y las organizaciones.

 De esta manera, no sólo estamos entregándoles a la/os estudiantes una experiencia de relajo, descanso y autoconocimiento, sino que también la/os estamos preparando para integrar y complementar su rol como enfermera/os con habilidades, reflexiones y visiones que apuntan a una definición de la salud más integrativa y profunda.

 Como docente a cargo de los talleres, guiándolos y desarrollando los diseños y aplicaciones puedo decir que me siento viviendo una experiencia pionera. Ya que si bien el autocuidado pareciera ser un item fundamental en la vida de todos, ya que es lo que nos permite una autorregulación de nosotra/os misma/os y de nuestra salud general, en la práctica vemos que abrir espacios de autocuidado que promuevan esta capacidad autogestada requiere mucho trabajo y compromiso de parte de toda/os las personas que integran los grupos, la organización y su institucionalidad.

De alguna manera estamos llevando adelante una iniciativa que busca despertar en toda/os nosotra/os la capacidad de vernos, reconocernos, sanarnos y cuidar de nosotra/os, individual y colectivamente. Esta mirada es una mirada que abarca todo nuestro ser y cada relación que sostenemos en la vida, por esto su impacto es tan relevante a nivel micro y macrosocial, en especial si consideramos la importancia que esto tiene en profesionales de la salud. Es como enfrentarse al viejo dicho “En casa del herrero, cuchillo de palo”, pues bien, allí estamos mirando que allí donde se gesta y se ofrecen espacios de salud, efectivamente se este mirando y viviendo una vida saludable, plena, integra y consciente.

 Puede sonar grandilocuente, pero en realidad lo que se hace es un “trabajo de hormiga”, paso a paso, cada año avanzamos y podemos aplicar más y mejores espacios y vivencias. Esperemos que con el tiempo estos espacios se multipliquen y que podamos desarrollar investigaciones que nos permitan seguir aportando en esta línea tan hermosa que es el Autoconocimiento y la potencia de salud y conciencia que esto tiene en cada ser humano y en la sociedad.



 

3 comentarios:

  1. Buen artículo, es un gran tema para el trabajo en equipo e instutciones.

    Saludos

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  2. Que buena manera de hacernos comprender la necesidad imperiosa de incorporar de manera real y adecuada el autocuidado en nuestro trabajo, no en la lógica de grupos y actividades que no tengan ese sentido de verdad pues eso finalmente no tiene ningún resultado positivo, sino que sólo bien realizado, de manera seria y comprometida puede generar equipos de trabajo potentes, comprometidos y mucho más fuertes para enfrentar unidos todos los desafíos laborales que día a día deben desarrollar. Muy buen artículo Sole, saludos!!!

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  3. Gracias por sus comentarios, en la entrada recientemente publicada podrán descubrir la experiencia de Francesca, quien en su etapa de estudiante vivenció desde cuarto año el espacio de Autocuidado en su formación profesional, las invito a conocerlo!

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